Los jazzeros tucumanos coinciden en que el género está viviendo un momento de esplendor en la provincia, y también en que esta vez cuenta con muchas más posibilidades de mantenerse en el tiempo. Hay varios grupos, algunos locales disponibles y público entusiasta. Por ahora, con eso alcanza.
"Hay grupos chicos de gente joven que trabaja regularmente; se nota un resurgimiento. Lo que hubo hasta ahora tenía que redundar en que el género se propagara", indicó Álvaro García, trompetista y director de la Banda Sinfónica de la Provincia y de la Stars Big Band.
Rony López, bajista y miembro de la banda Pata i? Chancho, consideró que la accesibilidad a la música, los videos o la literatura jazzística incentivó este crecimiento. "Cuando yo empecé, hace 20 años, costaba conseguir cualquier cosa para aprender. Ahora, los chicos de 12 o 13 años llegan a mi taller después de ver videos de los más grandes, o con copias de revistas", explicó.
"Hay muchos chicos que se interesan en el jazz porque es una música que tiene atractivos para todos por su lenguaje técnico y dificultad o complejidad", remarcó el guitarrista Julio González Goytía. El acceso sin tantas restricciones llevó a un acercamiento a la popularidad del género. "Ya no es tan elitista o para entendidos, llega a mucha gente... Tal vez influye el cansancio de la música envasada y comercial que carece de espontaneidad y riesgo, algo que en el jazz está siempre presente", aventuró.
"El jazz en Tucumán es amplio, la movida pasa más por la fusión porque se escucha de todo, y aparece el folclore con aires de jazz, o de rock, o un jazz muy libre como el que se escucha los jueves en las jam que organizo desde hace un año en Casa Managua", opinó López. "Eso -añadió- permite que los músicos puedan variar más, tocar versiones o composiciones propias".
Eso se da, especialmente, en relación con el público, porque siguen establecidos requerimientos de virtuosismo para los músicos. "El jazz moderno tiene que ver con cuestión de conocimiento más que de jerarquía social, porque para tocar hay que saber mucho y entenderlo", apuntó García.
Los jueves hay un ciclo fijo en Casa Managua (San Juan 1.015) y los viernes otro en Rayuela (Chacabuco 540).